Cuanto menos, un gran dilema: TPP-11 para la agricultura chilena.

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“… sí el vino que es el producto que se presta a mayor margen a diferenciación en los mercados internacionales, y la rentabilidad de la industria global descansa en lo masivo y barato: ¿Qué queda para el resto de los productos y servicios agrícolas de pequeña escala?”

No es novedoso que un grupo de países aprovechen su posición geográfica para crear desventajas a sus competidores, o explorar opciones que en apariencia les posicione una situación ventajosa respecto a sus rivales.  Si revisamos antecedentes históricos, podremos trazar fácilmente el surgimiento de la ruta de la seda durante el siglo primero antes de cristo. Donde se concentraron esfuerzos políticos, sociales y económicos entre los dos polos territoriales de la civilización, para organizarse de tal modo que fuera posible mantener un flujo continuo de intercambios de bienes y servicios: entre China y Oriente Medio.

A un poco más de dos mil años de distancia desde ese evento, como civilización enfrentamos un dilema similar. Es decir, continuar pensando nuestros intercambios económicos, nuestras relaciones políticas y sociales con otros territorios bajo la misma idea que hemos aprendido por inercia o simplemente ingeniar otras opciones. Claramente, ante mi mejor entendimiento, no existe un modelo que supere a los anteriores o a las propuestas existentes. Sin embargo, a nivel local me resulta llamativo, el dilema que ha surgido en las últimas semanas con lo del TPP11. Por un lado, se sabe que en Chile, la agricultura representa el segundo mayor sector económico. Por otro lado, se sabe que para incrementar la competitividad de un sector económico, o la rentabilidad de una empresa, resulta frecuente que se propongan políticas en todo ámbito con el fin de disminuir costos, incrementar precios y/o su combinatoria.

No obstante, en agricultura sucede un hecho particular, en el que cualquier agricultor sabe que estas estrategias son elegantes y seductoras en el discurso, pero que distan de la realidad cuando se implementan. A modo de ejemplo, cito la empresa Gallo, ubicada en el Valle de California. Cualquier involucrado en la agroindustria sabe que Gallo es la empresa de vino más grande del mundo, y que el vino es el producto que mayor margen a diferenciación presenta dentro de los alimentos. Es decir, vinos en cartón que valen un poco más de un dólar por Litro, hasta los vinos extra-premium con precios de un par de cientos de dólares por botella. Lo interesante de la industria del vino, es que contrario a lo que sugiere la intuición, su sostenibilidad económica no descansa en los producto extra-premium, sino en los productos masivos de bajo costo. Lo que me hace pensar: si el vino que es el producto que se presta a mayor diferenciación en los mercados internacionales, y la rentabilidad de la industria global descansa en lo masivo y barato: ¿Qué queda para el resto de los productos y servicios agrícolas de pequeña escala?

Claramente, la respuesta no parece sencilla, pero lejos de proponer receta alguna. Si me parece contraproducente que se firme el TPP11 para la pequeña agricultura chilena. Dado que, por un lado, es una amenaza plausible para el sistema semillero tradicional y para la conservación de la biodiversidad agrícola nacional. Ya que, en el mundo, el sistema semillero tradicional representa el 70% de las transacciones económicas de semillas, bajo practicas solidarias, en forma de préstamos, intercambios o regalo. Por otro lado, el 30% de transacciones realizadas por los agricultores, lo realizan frecuentemente mediante el crédito y comprando semillas que provienen de un oligopolio vertical transnacional. Si bien, a nivel nacional no existen datos oficiales en cuanto al sistema semillero tradicional. Si se sabe que en el mundo, Chile es una potencia biotecnológica en el terreno de la semillas y en consecuencia, partícipe del oligopolio vertical transnacional que compromete la seguridad y la soberanía alimentaria nacional.

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1 COMENTARIO

  1. Estimado y bien ponderado Amigo Villegas, me preocupa la mala propaganda que se hace al l TPP11 en Chile.
    Come bien explicas la agricultura nacional hoy es la segunda viga maestra de nuestra economía cuestión lograda con la implementación de políticas que creyeron en la capacidad de nuestros agricultores, grandes y pequeños, empresas y autoridades en base a competencia, investigación,productividad, negociaciones e innovación.
    Chile tiene las capacidades en todas las variables anteriores ademas de contar con ventajas agro ecológicas, reparando sí en nuestra pequeña superficie arable y ahí viene un próximo desafió, incorporar mas suelo arable bajo condiciones de riego. aumentando este al doble con lo que se traduciría en riqueza para nuestra población en especial los que están hoy en desventajas, agricultores de secano donde están los mas pobres los que mencionamos ahora como pueblos originarios y criollos aún cuando nosotros los consideremos como unos chilenos mas.
    Sugiero revisar la pagina web de la ONG reguemos Chile.
    Hagamos grande nuestro Chile.
    Carretera Hídrica ahora.
    Sin mas felicitarte por poner en el tapete cuestiones que si son importantes para todos nosotros y de YAPA acercarnos a
    la cultura e incorporar censases con sentido común en tus paginas.
    El Roto Chileno, desde la Región mas Huasa de Chile, Chillán.

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