Izquierda y Derechos Humanos: Una distorsión histórica

1
Tiempo de lectura: 3 minutos

La situación humanitaria en Venezuela y las constantes violaciones a los Derechos Humanos cometidas por el dictador Maduro, han traído constantes repercusiones en la región. Por un lado, tenemos a aquella postura que condena la dictadura y apoya a las personas generando ayuda humanitaria y, por otra parte, tenemos a aquella izquierda que menosprecia y desconoce todo principio gobernante de los Derechos Humanos y cae en la categorización de los mismos, esto es, defendemos los derechos humanos pero siempre y cuándo las víctimas sean personas que profesen nuestra ideología. Acá el primer desconocimiento a uno de los principios fundamentales que contiene la Declaración Universal de Derechos Humanos ( 10 de diciembre de 1948), quien en su artículo 2o consagra la universalidad de los derechos, y cuyo elemento y consagración primordial ha desconocido la izquierda a lo largo de toda la historia.

Durante la dictadura militar que gobernó nuestro país, los diversos defensores de los Derechos Humanos, aparecían constantemente marchando por las calles pidiendo democracia y respeto por los derechos de las personas. Veíamos una izquierda que era víctima de persecuciones, violaciones, robos y crímenes de lesa humanidad, los cuales son absolutamente condenables. Pero, si nos remitimos a la historia cubana y venezolana, vemos a esos mismos defensores del otro lado de la cancha, venerando a sus líderes con discursos mesiánicos y haciendo oídos sordos frente a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos de sus ciudadanos. Sin ir más lejos, recordemos que a finales del 2018, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp Fajardo, utilizando recursos del municipio, realizó un evento en conmemoración a la dictadura cubana y haciendo un llamado que la revolución era la forma de gobernar y lograr el crecimiento de los países. Sobre este punto sólo señalaré que, los resultados se encuentran a la vista al analizar el contexto social y económico por el cual atraviesan en la actualidad los países en cuestión, donde los derechos y libertades no parecen ser el motor principal de desarrollo y son un completo desconocido para sus habitantes. Queda de manifiesto que acomodar el relato a través de la distorsión de las ideas es el recurso favorito que utiliza la izquierda para posicionarse como la “víctima del sistema”.

La capacidad de esta ideología para posicionarse como víctima y únicos defensores de los Derechos Humanos a través de la distorsión histórica, es posible explicarla a través de dos factores: Por un lado, el acceder al poder en forma democrática a través de elecciones, mecanismo que sirvió para lavar su imagen y así gobernar teniendo de su lado recursos materiales como estatales para comenzar a desinformar a través de la manipulación y control de los medios de comunicación, desconociendo la ley como mecanismo de control social y posicionando a un supuesto líder como el mesías que venía a salvar al pueblo del libre mercado. El segundo factor, es que muchas personas de izquierda fueron víctimas de violaciones de derechos humanos en el pasado y de esta manera han utilizado la historia para intentar convencer a las personas que su defensa es única y son el lado bueno.

Hoy, existe una ola de indignación popular por este mal recurso que ha utilizado la izquierda y que traerá consecuencias ya que aún existe esa izquierda de convicciones que es capaz de salir a condenar a los dictadores y ha defendido las ideas y además se está agotando el discurso, ya que han mostrado su verdadera cara: aquella que no profesa un real apego a la república democrática, sino que sólo van acumulando supuestas ideas para irla disolviendo hasta llegar al poder en forma perpetua. Recordemos que la defensa de los derechos humanos no es un tema de izquierda o derecha, ni menos bandera de lucha de un sector u otro, se trata de un mínimo común que debe ser respetado a plenitud en un estado democrático que reconoce al ser humano por sobre el estado, y este último está al servicio de la persona humana.

Para lograr una sociedad sin odios y sin divisiones por una cuestión tan importante como lo son los derechos humanos, lo mínimo que se le debería exigir a la clase política es coherencia y respeto hacia los principios y valores que expone, conseguir un voto no se trata de prometer cosas, prebendas, gratuidad, bonos, se trata de ser férreos defensores de mínimos comunes de desarrollo humano y derechos. El alto cinismo de la izquierda frente a la moral absoluta de su discurso en diversas materias no guarda en absoluto relación con su verdadero comportamiento, apropiándose de esta manera de una versión en única dirección de lo correcto, pero que lamentablemente dista mucho de un grupo que pretende llegar al poder desconociendo al ser humano en su calidad de tal e inventando categoría de tratos condicionada a una ideología que en la actualidad, va en decaída. Finalizo este escrito con una frase de Lord Acton que señala: “La más sublime oportunidad que alguna vez tuvo el mundo se malogró porque la pasión por la igualdad hizo vana la esperanza de libertad“. Esta pasión por la igualdad que pregona la izquierda encuentra un erróneo límite en los Derechos Humanos ya que queda de manifiesto su afán por categorizarlos y condiciona su defensa sólo cuando les convienes, degenerando el discurso a través de la historia.

Comentarios de Facebook

1 COMENTARIO

  1. Es mas que evidente la inconsecuencia de la izquierda en materia de derechos humanos, pero tal vez esa actitud de reconocer las violaciones a los derechos humanos solo cuando afecta a alguien de mi ideología no sea solo propiedad de la izquierda, tal vez sea algo intrínseco en el ser humano como especie.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here