El hechizo

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El sociólogo Alfredo Joignant, profesor en la universidad Diego Portales, le acaba de notificar a la nación – o más bien a sus compañeros de ruta, a sus correligionarios y hasta, quien sabe, a la “comunidad académica”– que el “hechizo” del estallido social” se está evaporando. Lo notifica con el temor de un hombre de izquierda que ha sido uno de los hechizados con el hechizo. Joignant cree devotamente en el padre estallido y su único hijo, las “transformaciones profundas”. De seguro encaró su advenimiento con el júbilo o con la esperanza de quienes aguardaban la segunda llegada del Mesías. Ahora, consternado, ve asomar en el horizonte la fea cabeza de “la restauración conservadora”. Nos informa que suele ocurrir; da ejemplos de estallidos que fueron sucedidos por dichas restauraciones. Dicho sea de paso, considerando que toma como ejemplo la estéril, histriónica y finalmente imbécil algarada estudiantil francesa del año 1969, al parecer a Joignant le basta una turba volcando un bus para asumir que las progresivas fuerzas de la historia están en marcha hasta que desafortunadamente las detiene la maligna “restauración conservadora”

Joignant tiene, por supuesto, derecho a “ser” de izquierda y suspirar con y por el consabido listado de lavandería que hoy en día acompaña dicho diluido credo: no más AFP, “solidaridad” a destajo, menos individualismo, quizás menos consumo -aunque los de su estirpe no suelen prescindir de la 4×4 y otras delicatessen de la sociedad de consumo– , fuerzas armadas “del pueblo” o sea del PC, más impuestos, saqueo de los ricos, saqueo de los cotizantes, cultura pop, métale inestabilidad y merequetengue a todo pasto, sexualidades a la carta y un interminable etcétera. Sin embargo, recordando que es uno de los muchos benditos que hoy poseen un doctorado, honor para recibir el cual se requieren arduos esfuerzos para ponerse al día con el pensamiento política y académicamente correcto y pagar altos aranceles, tal vez haga memoria de que el vocablo “hechizo” tiene, entre otras acepciones, el significado de algo “artificioso o fingido”, “filtro, ensalmo, bebedizo, conjuro”, “cualquier cosa supersticiosa”, etc, aunque también puede significar “encanto, embeleso, seducción”. Suponemos que es a lo último a lo que se refiere el doctor, no a lo primero que entraña engaño, falsedad e inexistencia en el mundo real donde nos movemos los no agraciados con los arrebatos espirituales del progresismo-leninismo. De seguro para Joignant lo de octubre del 2019 fue un estallido social espontáneo, popular, progresivo y épico; doña Juanita salió a la calle con tres toneladas de acelerantes y en concierto con otras damas igualmente provistas incendió estaciones del Metro, locales comerciales -no sin antes saquearlos– atacó comisarías, destruyó hoteles, plantó barricadas, bombardeó con Molotov a los pacos y en fin hizo todo lo que sabemos puede esperarse de un honesto ciudadanE enojadE con “el modelo”. 

Como sea que conciba el término, lo cierto es que el doctor ya avizora la fecha de vencimiento del hechizo. ¡Está viniendo y se cierran ventanas! ¡Viene la “restauración conservadora! “Conservadora”, esto es, en el alfabeto e  imaginario colectivo de su sector, algo propio y digno de aristócratas décimo-nónicos, de ricachones de tongo y bastón con cacha de marfil, de Marcó del Pont y su carruaje.  Se pregunta uno para qué usa ese  calificativo cargado de resonancias emotivas al estilo y el modo de pensar de los adolescentes. ¿Posiblemente con la idea de deslegitimar lo que en verdad vendrá en su momento -y en ese tiene razón– y ojalá sólo con las urnas electorales? Ciertamente tras dos años y medio de juega izquierdista con todas las de ley, incluyendo el matoneo y la violencia del que se pasó de la raya con el trago, será preciso restaurar pero sin apellidos sino con sustantivos: restauración de la economía, restauración de las instituciones, restauración de las universidades, restauración de las disciplinas laborales, restauración de la ley, restauración de la integridad territorial y restauración del orden público. Quizás también restauración del sentido común. En el sector del doctor eso será, es cierto, en extremo difícil.

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2 COMENTARIOS

  1. Leí la entrevista de Joignant, y encontré muchas de los puntos que mencionas en esta columna. En mi opinión Joignant sabe que el hechizo tiene el significado de artificioso, conjuro, falso. Sin embargo, como muchos otros que confunden lo que sienten con lo que piensan, recita la típica retahila de frase comunes que suenan bien y nada significan.
    Gracias por ocuparse del tema, porque esta gente necesita contradiscurso inteligente.

  2. El apoyo a Kast visto en las encuestas lo demuestra, sumado a otras como el plebiscito en la araucania, la preferencia de la gente a conservar sus fondos previsionales y no que pasen a un fondo “solidario” etc.
    Se les olvidó las promesas del candidato Piñera y que obtuvo el 55% de los votos con ideas, pues, conservadoras.

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