El Ratón y la Montaña

Ha nacido un movimiento bautizado “Amarillos por Chile”. Se aglutina alrededor de la figura de un conocido y respetado comunicador, Cristián Warnken, quien solía hacer un programa televisivo titulado “La belleza de pensar”. Es una lástima que en esta ocasión se haya olvidado de esa belleza; amorosas y conmovedoras son las intenciones del movimiento tal como las enuncia su autor o autores, a saber, que en la convención constituyente comience a reinar el diálogo y los acuerdos -que son la razón de ser de una constitución, “la casa de todos”- y no el clima refundacional y delirante que ahora impera, pero no es con reproches relativos al talante de la contraparte, a su ánimo excesivo y revolucionario, que se evita que esta se imponga; no es con invocaciones al acuerdo, la amistad cívica, la buena onda, etc que se pone atajo a un grupo que PRECISAMENTE desea poner fin a esos diálogos, que precisamente quiere demoler esa casa de todos, que precisamente es movida por un afán revolucionario y refundacional. Oponer a eso una aspiración al diálogo equivale a haber renunciado a pensar en el cuál es el cariz de los tiempos y/o creer que con una aproximación indirecta y por etapas al único propósito que puede tener sentido para el movimiento iniciado por Warnken, el rechazo, se puede tener siquiera un atisbo de éxito.

¿Creen realmente Warnken y los ilustres firmantes de su proclama fundacional que estos son tiempos en los que es posible recurrir al diálogo? ¿Creen que personajes que van desde Atria, el Robespierre criollo, a Rojas-Vader, el bufón de la pandilla, verán  la luz y desecharán sus intenciones de demoler completamente la actúa institucionalidad para reemplazarla con otra a la medida de sus rencores, ilusiones y fenomenal ignorancia? Después de tantas derrotas del buen sentido y tantos triunfos del talibanismo infantil hoy reinante, ¿imaginan que las semianalfabetas doñas Juanitas del país, los colegiales, los adocenados profesionales del izquierdismo de “toda una vida” o los simples cobardes y/u oportunistas que han acompañado la demolición van de la noche a la mañana a descubrir las bondades del diálogo y la sana razón?

Cuando se pretende darle fuerza a un movimiento más allá del apoyo de un puñado de gente linda de la academia y la notoriedad, cuando se pretende hacer algo más que un saludo a la bandera y dejar testimonio a las futuras generaciones de “cuán buena onda era yo”, se dejan de lado los miriñaques y se pone de relieve y sin eufemismos ni cantinfladas lo que se quiere, en este caso RECHAZAR la propuesta que parirá el ya grávido vientre de este Alien inmundo llamado convención.  

Algunos dirán: “no cabe rechazar lo que aun no existe”. Es un argumento que parece razonable, pero es sólo una excusa. La constitución que se propondrá existe hace mucho rato. Estaba, al menos gran parte de ella, en el bolsillo de Atria y Cía desde hace al menos un par de años. ¿Supone alguien que lo ya votado favorablemente en las comisiones y el pleno nació de un “debate” in situ? ¿Acaba de ocurrírsele a sus creadores la idea de sistemas de justicias autónomos por etnia? ¿Recién pensaron en lo que se ha propuesto relativo al derecho de propiedad?  ¿Bastaría entonces que prestaran oído a “Amarillos por Chile”  para que despierten de sus sueños refundacionales? 

Es verdad; aun no se terminan de “discutir” y votar todos los puntos. ¿Basta eso para suspender el juicio acerca de qué puede esperarse? ¿No basta ya con lo que se ha visto en cuanto a los contenidos y a las votaciones? ¿Es un enigma lo que sienten las hordas talibanas?

En este llamado al diálogo en el que sólo después, “si acaso” las cosas siguen por este carril, habría que pensar en el rechazo, pena el fantasma de la atroz debilidad moral e intelectual de las ex elites de este país. ¡No vaya a ser que los tilden de reaccionarios y de fascistas! ¡Nada de plantear crudamente las cosas cono son! ¡Hablemos de diálogo primero! ¡Cubrámonos con el manto de la modernidad ilustrada! 

Si acaso este manifiesto y movimiento ha pretendido dar una señal de vigorosa resistencia a al tsunami revolucionario, no ha hecho sino todo lo contrario; no ha sido sino otro avatar de la debilidad invencible de una clase que ha sido ya derrotada, ha perdido toda fe y en el mejor de los casos, antes de poner pies en polvorosa, desea dejar siquiera una pálida muestra de entereza.

¿Imaginan ustedes qué habría sido de la Coca-Cola si en su primer anuncio acerca de su existencia hubiera dicho “si acaso, en una de esas, llega usted a sentir sed y no tiene agua a mano, tome Coca-Cola”

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Respuestas

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  1. Gracias Villegas aún hay gente
    piensa .Los que amamos a nuestro país tenemos l ilusa esperanza que este bollo de resentimiento y odios guardados por ellos (de lo cual la mayoría somos inocentes)
    Sólo queda el RECHAZO

  2. Fernando, más claro echarle agua. Ojalá haya más gente que se sume a decir BASTA a este circo populista y digamos en conjunto rechazar la nueva constitución que será solo pan para hoy y hambre para mañana.

  3. Le escribo deseando que disfrute de sus merecidas vacaciones. No puedo ocultar el vacío que provoca la ausencia de sus comentarios diarios y en especial los sábados y domingos con Álvaro Salas. Escuchando una columna en el canal de Youtube de Vanesa Kaiser sobre “Poder Popular”, donde se describe el sombrío escenario que resultará del eventual rechazo en el plebiscito de salida, creo necesario que considere analizar y responder con su objetividad y agudeza la simple pregunta que muchos nos hemos hecho. ¿Cúal será el escenario si no se aprueba?. Saludos cordiales.

  4. En vez de “Amarillos por Chile”, propongo: “Contrarrevolucionarios Rechazantes”. La idea es meter y meter bulla indicando que aprobar esta constitución, es ir directo hacia un estado fallido.