Hay días en los que, como Ud., me bajoneo. Puede ser por un proceso químico interno del cual no tenemos control; pueden ser las consecuencias de un disgusto familiar; puede ser por una mala noticia, un fracaso, algo que se perdió, etc.
El remedio no es tirarse a la cama a dormir o mirar el techo.
El remedio es trabajar.
Es una de las razones por las cuales es bueno practicar un hobby o actividad intelectual fuera de lo que haga en su trabajo, una actividad que practique en su casa, ya sea aprender a tocar un instrumento, escribir sus memorias, leer un libro, dedicarse a la carpintería, a jardinear, lo que sea.
Nada peor que mirarse el ombligo. Trabajar es equivalente a volcar la mente en ese algo, esto es, fuera de usted mismo. No sólo va a disfrutar de unos momentos de olvido del problema, sino aun cuando deje de hacer lo que hacía va a estar ya en otra onda.
Hágame caso!! Tengo 76 años de experiencia.
Y ya sabe, éste y otros consejos para sobrellevar los vaivenes del día a día en mi libro Para no Tirarse por la Ventana.
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Chao!
Fernando