A Silvia, mi esposa, por su paciencia y consejos, sin los cuales este libro no habría existido.
A mi editora, Mariana Villegas, fundadora y CEO de Pontara [www.pontara.cl] por su excelente y dedicado trabajo en hacer de este libro ameno, claro y ordenado.
A Dios y a la vida, por haberme dado la posibilidad de escribir la mayor parte de este libro en la Bibliothèque Sainte-Geneviève, biblioteca interuniversitaria de París vinculada a la Sorbonne Nouvelle, en pleno Barrio Latino de Paría. Una experiencia inolvidable que me rejuveneció varios años.
A quienes me ayudaron a comenzar y desarrollar mi aventura inmobiliaria en Estados Unidos: Tim Robinson y Lisa Tilstra, Salvador Hernández, Danny Cole, y tantos otros que me guiaron desinteresadamente en preguntas y emergencias de mis inversiones.