Por años no tuve problemas serios con mis arrendatarios. Luego me cayeron dos *evictions* simultáneos en el mismo mercado — en propiedades distintas, con arrendatarios distintos, pero en el mismo período. En uno de los casos había señales claras que había ignorado: atrasos reiterados que el *property manager* resolvía cada mes con llamadas y recordatorios, pero que en retrospectiva eran una señal de fragilidad financiera del arrendatario. En el otro caso fue más sorpresivo — buen historial de pago, y de un mes al otro simplemente dejó de pagar.
Esa experiencia me enseñó que los atrasos no se resuelven solos — a veces son el síntoma de un problema mayor que viene. Un buen screening inicial es la mejor prevención.