Ya lo dijimos antes pero vale la pena recalcarlo. Tener un *property manager *no significa desaparecer del proceso. El principio de "*manage the manager*" es aún más importante después del cierre.
En la práctica, esto significa establecer desde el principio una frecuencia de comunicación clara. En mis propiedades reviso los reportes mensuales apenas llegan, respondo dentro de 24 horas cualquier consulta del PM y agendo una llamada o videollamada cada dos o tres meses para revisar el estado general de cada propiedad. No toma más de 15 minutos por propiedad al mes — pero esa consistencia es lo que hace que el PM te tome en serio y que los problemas lleguen a ti antes de convertirse en crisis.
La experiencia muestra que los *property managers* tienden a gestionar mejor las propiedades de los dueños que están encima. Ser un propietario activo y comunicado, aunque estés en otro país, marca una diferencia real en la calidad de la gestión.