Las reparaciones son la realidad más cotidiana de la operación inmobiliaria — y la que más sorprende a los inversionistas nuevos, especialmente a quienes compraron bajo el modelo *turnkey* esperando que todo funcionara sin intervención durante años.
La verdad es que las propiedades se desgastan. Los sistemas mecánicos tienen una vida útil. Los arrendatarios no siempre cuidan las cosas con el mismo celo que un dueño. Y algunos problemas simplemente aparecen sin aviso.
La mejor defensa contra las reparaciones inesperadas es estar financieramente preparado para absorberlas, sin que afecten tu *cash flow* ni tu tranquilidad. Por eso las reservas que mencionamos en el Capítulo 9.3 y 12.3 no son opcionales.
Además, no hay que perder de vista que no todas las reparaciones que te reporta el *property manager* son igual de urgentes. Aprende a distinguir entre lo que es realmente urgente — una gotera activa, un sistema de calefacción que no funciona en invierno, un problema eléctrico — y lo que puede esperar. En general, el estándar es que las cosas urgentes se reparan de inmediato (la calefacción en el invierno y el *AC* en el verano, un *water heater*, entre otros) y lo demás, el arrendador se puede tomar el tiempo necesario para pedir cotizaciones.