Como inversionista extranjero o no residente, no tienes acceso a los créditos personales "tradicionales" en Estados Unidos — aquellos donde el banco analiza tus ingresos personales, tus declaraciones de impuestos, tu historial crediticio americano y tu capacidad de repago como individuo. Estos créditos siguen los estándares de Fannie Mae y Freddie Mac — las dos grandes entidades que regulan el mercado hipotecario americano — y esos estándares sencillamente no contemplan al inversionista extranjero no residente. El problema es evidente: como extranjero, normalmente no tienes nada de lo que piden.
Lo que sí tienes disponible son créditos comerciales para propiedades residenciales de hasta cuatro unidades, estructurados a nombre de tu LLC. Estos créditos — conocidos como créditos DSCR (*Debt Service Coverage Ratio*) — evalúan principalmente la capacidad del activo de generar ingresos suficientes para repagar la deuda, no tus finanzas personales. Y no son créditos de corto plazo ni a tasas de usura: son créditos hipotecarios a 30 años, con tasas de mercado, que funcionan de forma muy similar a un crédito residencial tradicional — solo que el sujeto de crédito es la propiedad, no tú.