NOTA AUTOBIOGRÁFICA


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## EL DESPERTAR DE UNA VOCACIÓN Si tuviera que definirme ante el lector que sostiene estas páginas, lo haría despojándome de toda pretensión de infalibilidad o iluminación superior. Mencionar, ante todo, que conté con la gracia de Dios al haber tenido unos padres maravillosos que supieron formar una gran familia. Si tuviera que identificar un…

## EL DESPERTAR DE UNA VOCACIÓN

Si tuviera que definirme ante el lector que sostiene estas páginas, lo haría despojándome de toda pretensión de infalibilidad o iluminación superior. Mencionar, ante todo, que conté con la gracia de Dios al haber tenido unos padres maravillosos que supieron formar una gran familia. Si tuviera que identificar un factor común que me caracterizó en cada aspecto de la vida, diría que siempre busqué cumplir el rol que me correspondía con la mejor de mis intenciones: quise ser un buen estudiante, pero fui del montón; quise ser un buen esposo y sé que no fui el mejor; quise ser un buen padre, aunque reconozco que pude haberlo hecho mejor. Mi historia comenzó a transformarse verdaderamente cuando permití que el alma se me encendiera ante los fenómenos sociales y políticos de este país que tanto quiero. No fue la búsqueda de notoriedad lo que me sacó del anonimato, sino el impacto de una pasión irrefrenable por comprender la realidad de nuestra sociedad y el deseo profundo de ponerme al servicio de los demás.

Esa sensibilidad social despertó tempranamente durante mis años como dirigente estudiantil en la Universidad Católica del Norte. Fue allí donde impulsé la creación de la llamada *Central de Trabajos Remunerados*, una iniciativa nacida para apoyar a estudiantes que debían sobrellevar la doble carga de trabajar para poder costear sus estudios. Aquel hito inicial selló para siempre mi comprensión de la solidaridad: no como un discurso abstracto o una declaración de buenas intenciones, sino como una herramienta práctica y concreta de promoción humana.

Mi vida profesional se debatió siempre en una feliz y fecunda dualidad entre el aula pedagógica y la gestión pública. En el ámbito educacional, mi vocación me llevó a recorrer de manera transversal todo el itinerario formativo de nuestro país: desde el apoyo a nobles programas de alfabetización para adultos y nivelación de estudios de enseñanza básica y media —donde me apasionaba comprender los procesos de superación de personas mayores que buscaban sacar su cuarto medio para seguir adelante en la vida—, hasta aceptar invitaciones para dictar cursos en programas de posgrado universitario. Asimismo, tuve la oportunidad de apoyar desde la alta dirección estratégica el desarrollo institucional de INACAP, Universidad de Antofagasta y la Universidad Católica del Norte en etapas fundamentales.

Paralelamente, la vida me otorgó la altísima responsabilidad de servir a mi patria desde el aparato estatal durante casi una década. Me desempeñé sucesivamente como Secretario Regional Ministerial (Seremi) de Gobierno de la Región de Coquimbo, Gobernador Provincial de Limarí y Delegado Presidencial de la misma provincia, sumando a ello mi compromiso con el desarrollo local a través de labores clave como Director de Control en la Municipalidad de Río Hurtado y en la gestión del desarrollo desde el mundo municipal. El ejercicio de estas funciones territoriales despertó en mí una motivación especial: la necesidad de volcar públicamente, a través de la palabra escrita, las sensaciones, diagnósticos y certezas que iba madurando en el contacto diario con las comunidades.

Así nacieron mis columnas de opinión en medios de comunicación regionales como el diario *El Día* de La Serena, el *Diario de la Región* de Coquimbo y *El Ovallino* de Ovalle, entre otros medios de menor circulación. Fue precisamente un querido y recordado director del diario *El Día*, don Francisco Puga Vergara (Q.E.P.D.) —un hombre a quien quise entrañablemente—, quien me instó con generosidad a reunir estos escritos en un libro. Este compendio es, en gran medida, el cumplimiento de aquella aspiración y el testimonio de un ciudadano común que tomó plena conciencia de que el verdadero liderazgo no radica en la transitoriedad de los cargos, sino en la vocación de volverse un humilde colaborador al servicio de su comunidad.